Shih Tzu

El Shih Tzu es una raza de origen imperial que lleva siglos perfeccionando el arte de ser compañía. Criado en las cortes de China para estar junto a las personas, su carácter refleja exactamente ese propósito: es un perro afectuoso, tranquilo y adaptado a la vida en interior que disfruta de la cercanía con su familia y que se lleva bien con niños, mayores y otros animales.

Caracteristicas

Altura a la cruz
Macho: Entre 20 y 28 cm a la cruz.
Hembra: Entre 20 y 27 cm a la cruz.
Peso
Macho: Entre 4 y 7,5 kg.
Hembra: Entre 4 y 7 kg.
Esperanza de vida
Entre 10 y 16 años.
Pelaje
Largo, sedoso y de doble capa, sin subpelo voluminoso.
Color
Amplia variedad: dorado, negro, blanco, gris, hígado y sus combinaciones.
Alimentacion
Dieta de alta calidad, adaptada a su pequeño tamaño y metabolismo.
Cuidado y enfermedades
Cepillado diario o frecuente, limpieza facial regular y revisiones veterinarias periódicas.

Orígenes

El origen del Shih Tzu se remonta a la antigua China, donde fue criado durante siglos como perro de palacio. Su nombre significa literalmente «perro león» en chino mandarín, en referencia a su parecido estético con los leones de piedra que guardaban los templos budistas. Se cree que desciende de cruces entre el Lhasa Apso tibetano y razas chinas antiguas, y que fue especialmente valorado durante la dinastía Ming y la posterior Qing. Solo la familia imperial podía poseerlos, y regalar uno era considerado un honor extraordinario.

A principios del siglo XX, con la caída del Imperio, algunos ejemplares llegaron a Europa a través de diplomáticos y viajeros. La raza fue reconocida por el Kennel Club británico en 1940 y desde entonces se expandió por todo el mundo. Hoy el Shih Tzu es una de las razas más populares en entornos urbanos y hogares de todo tipo, apreciado por su carácter equilibrado, su pelaje espectacular y su tamaño manejable.

Características y aptitudes

El Shih Tzu es un perro de pequeño tamaño, cuerpo robusto y pelaje largo y fluido que prácticamente roza el suelo. Su cabeza es redondeada y ancha, con ojos grandes y expresivos, hocico muy corto y orejas largas cubiertas de pelo. Su apariencia es majestuosa para un perro tan pequeño. El pelaje, de doble capa pero sin el subpelo denso de otras razas, muda muy poco y requiere un mantenimiento cuidadoso para mantener su brillo y evitar los nudos.

Su temperamento es dócil, cariñoso y sorprendentemente seguro de sí mismo. No es un perro nervioso ni ansioso: suele mostrarse tranquilo y equilibrado incluso en entornos nuevos o ruidosos. Se adapta muy bien a la vida en piso sin necesitar grandes dosis de ejercicio, aunque disfruta de sus paseos diarios. Es una raza que aprende con relativa facilidad, aunque puede mostrarse testaruda en momentos puntuales: la educación basada en el refuerzo positivo y la paciencia es la que mejores resultados da.

El Shih Tzu es especialmente conocido por su capacidad de adaptación: convive sin problemas con niños, con mayores, con otros perros y con gatos. No tiene instinto de caza marcado ni tendencias agresivas. Es un perro de compañía en el sentido más pleno de la palabra, y eso lo hace extraordinariamente versátil para hogares de todo tipo.

Cuidados

El cuidado más exigente del Shih Tzu es su pelaje. El pelo largo requiere cepillado diario para evitar enredos y apelmazamientos, especialmente detrás de las orejas y en el abdomen. Muchos tutores optan por el «corte cachorro» —más corto y manejable— para reducir el tiempo de mantenimiento sin perder el encanto de la raza. Las visitas al peluquero cada 6-8 semanas son prácticamente imprescindibles. También es fundamental limpiar a diario el área alrededor de los ojos, donde el pelo y las secreciones pueden acumularse y causar irritaciones.

El Shih Tzu necesita paseos diarios moderados para mantenerse activo y estimulado, pero no requiere el ejercicio intenso de otras razas. Como raza braquicéfala leve, puede tener cierta dificultad para respirar en condiciones de calor o humedad extrema, por lo que conviene evitar el ejercicio intenso en días calurosos. La alimentación debe ser de alta calidad, adaptada a su tamaño y metabolismo, y distribuida en dos tomas para facilitar la digestión. Las revisiones veterinarias periódicas, con especial atención a los ojos, las orejas y la boca, son imprescindibles.

Enfermedades más comunes

Los problemas oculares son la afección más habitual en esta raza. Sus ojos grandes y saltones son propensos a úlceras corneales, irritaciones crónicas y, en casos más graves, a la proptosis ocular. La limpieza diaria de la zona periocular y las revisiones veterinarias regulares son fundamentales para detectar cualquier problema a tiempo. El pelo que cae sobre los ojos debe recogerse o cortarse para evitar irritaciones constantes.

También puede presentarse el síndrome braquicefálico —en su variante leve, dado que el hocico del Shih Tzu no es tan extremo como en otras razas— con ronquidos, jadeo o intolerancia moderada al esfuerzo. La displasia de cadera es otra afección a vigilar, especialmente en animales con sobrepeso. Con una alimentación de calidad, ejercicio moderado, higiene rigurosa y seguimiento veterinario periódico, el Shih Tzu puede disfrutar de una vida larga y muy placentera.